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Comunicación Coaching

Comunicación Vital Coaching Barcelona

  1. Mensaje coherente: La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal. Decir ” ya sabes que te quiero” con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.
  2. Emite un mensaje sin juicio: Expresa lo que sientes, pero potenciando el diálogo desde el no juicio. Muchas veces decimos: “Ya lo sabía, como siempre me has vuelto a fallar” y no damos oportunidad a que la comunicación fluya. Si quieres que exista un verdadero diálogo debes dar la oportunidad de la respuesta, y para ello es imprescindible que no realices un juicio de antemano. Piénsalo con sinceridad: ¿Qué pasa si alguien te dice a ti?: “Ya sabía yo que volvería a pasar…” “No sé para qué te digo nada, si…” “Contigo es imposible hablar…” Hablando así no se avanza, y sólo se consigue confirmar la premonición. Si quieres de verdad tener una buena relación, permítete brindar la oportunidad de escuchar a la otra parte, dejando que hable sin ser juzgada de antemano. Verás cómo cambia… No esperes a que los otros cambien, cambia tú y es muy probable que los otros cambien. Porque tu cambio genera cambios a tu alrededor. Pruébalo con pequeños actos, experimenta y déjate sorprender…
  3. Practica la escucha activa: La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. Es la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo, con cierta empatía, es decir, poniéndose en el lugar de la otra persona.
    • Identifica el contenido de lo que dice la otra persona, sus objetivos y sus sentimientos. Trata de entender lo que te quiere decir. Entender no quiere decir estar de acuerdo, sino aceptar y respetar. Cuando escuches, preguntarte a ti mismo: ¿Qué realmente me quiere decir?
    • Exprésale al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.) y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.). Demuestrále que le estás escuchando de verdad.
    • Ayudarle a expresar sus sentimientos e ideas. “Explícamelo mejor, me gustaría conocer tu punto de vista con profundidad”
    • Mostrar el respeto y aceptación por lo que dice, aún si no estamos de acuerdo. “Tu punto de vista me parece interesante, seguro que lo has pensado bien y por algún motivo lo crees así”  “Por mi experiencia y forma de ver las cosas, no comparto tu punto de vista, aun así te respeto a ti”
    • No interrumpas.
    • No cuentes “tu historia” cuando el otro necesita hablarte.
    • No ofrezcas ayuda o soluciones prematuras.
    • No rechaces lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: “no te preocupes, eso no es nada”.
    • No contra argumentes. Por ejemplo: el otro dice “me siento mal” y tú respondes “y yo también”.
    • Evita el “síndrome del experto”, es decir tener las respuestas al problema de la otra persona, antes de que te haya contado la historia completa.

4- Discute los temas de uno en uno, no “aproveches” la discusión para reprochar otras cosas e iniciar varias discusiones al mismo tiempo. Es decir no saques a relucir los “trapos sucios” del pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. El pasado es bueno recordarlo si el resultado de entonces nos ayuda ahora para tomarlo como ejemplo de cómo solucionar situaciones. Pero es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir las energías al presente y al futuro.

5- Se especifico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez se moviliza nada. Si por ejemplo, nos sentimos solos/as y deseamos más tiempo para estar con nuestra pareja, no le diga únicamente algo así: “No me haces caso”, “Me siento solo/a”, “Siempre estás ocupado/a”. Aunque tal formulación exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica, probablemente las cosas no cambiarán. Sería apropiado añadir algo más. Por ejemplo: “¿Qué te parece si ambos nos comprometemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 9 de la noche, y así podremos cenar juntos y charlar?”.

6- Evita las generalizaciones. Los términos “siempre” y “nunca” raras veces son ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir: “últimamente te veo algo ausente” que “siempre estás en las nubes”. Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”, “Frecuentemente”. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente valorado.

7- Se breve. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce la sensación de ser tratado como alguien de pocas luces o como un niño. En todo caso, corre el peligro de que le rehúyan por pesado cuando empiece a hablar. Hay que recordar que: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

8- Elije el lugar y el momento adecuados: Si no es el momento apropiado utiliza frases como: “si no te importa podemos seguir discutiendo esto en… más tarde”.

9- Practica el arte de las preguntas poderosas: El modo en como formulamos las preguntas tiene mucho que ver con la respuesta que obtenemos. Para ello te recomiendo que preguntes formulando las preguntas de un modo que inviten a la respuesta, tanto por lo que con ellas dices, como por el tono y postura de tu cuerpo. Si no juzgas de antemano, será muy fácil transmitirlo con la comunicación no verbal. Y respecto a la comunicación verbal, puedes realizar los siguientes cambios, y probar con ellos. Te sorprenderá el cambio que provoca en tu modo de relacionarte

Algunos ejemplos que te darán la pauta general, son:

  • “¿Por qué has hecho esto?”  prueba cambiarlo por “¿Qué te ha llevado a hacer esto? ¿Qué deseabas obtener con ello?”
  • ¿Por qué llegas tarde otra vez?” cámbialo por, “Llegas tarde ¿ha pasado algo?”
  • ¿Otra vez estás gritando?”  cámbialo por, “Te pido por favor que bajes el tono de voz”
  • “¿Por qué me críticas?”  puedes cambiarlo por, “Me gustaría que si algo no te gusta de mí, me ayudes a mejorarlo”

HUMOR COACHNG

10- Y por úlitmo y MUY IPORTANTE

aplica el SENTIDO DEL HUMOR, ríe, sonrié, experimenta y DISFRUTA

Una manera muy eficaz de cómo comunicarse bien con la otra persona es teniendo un buen sentido del humor. Es fácil darse cuenta que esto es cierto. Muchas veces quienes comunican bien nos caen bien y los que tienen un fuerte sentido del humor son más atrayentes.

Beatriz-Palá-Calvo

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