Utilizar las palabras para construir realidades

lenguaje transformacional

El poder de las palabras es enorme. Aunque muchas veces no les damos el valor que tienen o merecen, las palabras son capaces de construir realidad.
La palabra cambia, modifica y/o influye en nuestro estado de ánimo. Existe vínculo muy claro entre las palabras y las emociones. Las utilizamos para dar sentido a todo aquello que ocurre a nuestro alrededor, para interpretarlo y verlo de una forma singular.

Todos, sin excepciones, tenemos nuestro propio mapa mental de creencias y convicciones. Algunas de estas creencias las hemos adquirido de manera consciente y otras de un modo inconsciente. Y, todas juntas contribuyen a formar un cristal muy personal a través del que vemos la vida y que hace que tengamos nuestra propia visión particular y muy personal de los acontemientos, personas y de la vida en general.

Esta manera de ver la vida, si queremos podemos modificarla. Así, si vemos borroso o la negatividad nos impide ver bien, siempre tendremos la posibilidad de focalizar la atención en lo positivo. Y por supuesto, ello implica que las palabras estén en consonancia con ello; es decir, que buscaremos palabras motivadoras, que nos ilusionen.
Créeme que no es lo mismo repetirte continuamente “no puedo hacerlo”, que decirte “todavía no lo sé hacer, voy a aprender y lo haré”. Las palabras son potentes herramientas capaces de provocar impactos en nuestros estados de ánimo y nuestras emociones. Si te dices que no puedes, no podrás; si te repites que lo conseguirás, estarás mucho más cerca de hacerlo y lograrlo.

No quiero decir con esto que debas eliminar por completo las palabras negativas de tu vocabulario. De hecho, no solo será muy complicado hacerlo, sino que incluso puede ser contraproducente, ya que sería como cerrar los ojos y negar algunas realidades. Lo que sí puedes es aprender a utilizar las palabras que escoges en el momento adecuado e incluso moldearlas, si es necesario, para que su impacto no sea tan fuerte, y así en lugar de provocar reacciones negativas, generes un efecto rico y constructivo para ti.

“Peligro” e “imposible”, por ejemplo, son dos palabras que utilizamos con demasiada frecuencia y, en la mayor parte de las ocasiones, sin medir bien su efecto. Puedes sustituirlas por “riesgo” o “complicado”. Así puedes hacer con todas las palabras negativas que detectes o acostumbres a decir…
Te aseguro que notarás cómo todo cambia a medida que buscas las palabras adecuadas, no solo a la hora de dirigirte a los demás, sino a ti mismo/a.

Encontrar las palabras adecuadas y utilizarlas a conciencia mejorará tu estado anímico, tu autoestima, tu motivación… y la de los que te rodean.

Las palabras son una herramienta que merece prestes atención. Ayudan a crecer, a avanzar y, a alcanzar tus propósitos. Te propongo que estés alerta a como te hablas a ti y a los demás y a que, poco a poco, modifiques tu lenguaje y manera de expresarte… Estoy segura que rápidamente notarás el cambio.

Beatriz-Palá-Calvo

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