¿Sabes decir NO?

Hace muchos años, alguien me dijo “debes practicar la asertividad”. Realmente no lo entendí bien porque la asertividad tiene mucho que ver con las creencias y las emociones. Y esa era mi primera barrera que, impedía que mi comprensión fuera instantánea… Suele pasar así cuando algo importante, debe ser revisado. Así que indagué, leí, hablé, consulté y creo que sí, que finalmente comprendí.

Ahora practico la asertividad como forma de vida, de un modo consciente. Eso no quita que alguna vez no deba revisar de un modo excepcional, mis propias dificultades para afrontar ciertas situaciones que se me hacen incómodas.

¿Qué es ser asertivo?  NO Decir SI, cuando quieres decir NO

Decir SI

La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni pretender manipular a los demás.

Ser asertivo es respetar a los demás, saber pedir, saber negarse, opinar, negociar y ser flexible, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara.

La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas. Es algo así como posicionarse, marcar límites, saber contextualizar y gestionar las emociones que se esconden tras un comportamiento sumiso.

¿Por qué no somos asertivos?

Muchos son los motivos por los que, a veces no nos atrevemos a decir NO, pero yo creo que uno de los más comunes es el deseo de pertenencia, de agradar, de ser aceptado.

SI acepto todo y no me opongo a nada, soy la persona cómoda que a todos gusta, entonces soy aceptada, y me siento parte integrante de la manada. De algún modo este es un recurso inconsciente para proteger el auto estima.

Pero, ¿Qué pasa en realidad?

Qué cuando respetamos la opinión de otros, por encima de la nuestra, nos perdemos el respeto a nosotros mismos. El esquema mental o el mensaje interno que nos decimos es algo así como… “Lo que yo piense o sienta importa poco o nada”

Todos merecemos ser escuchados y tenidos en cuenta. Cuando creemos que nuestro silencio es el mejor modo de sobrevivir, y nos resignamos a decir que aceptamos lo que no queremos, hemos iniciado un proceso imparable.

La persona cree que los demás no tienen en cuenta su opinión y se aprovechan de ella. Los sentimientos son de frustración, impotencia, ansiedad, temor. Cuando la persona llega a su límite, a veces puede tener explosiones agresivas incontroladas y desmedidas, que son el resultado de la tensión acumulada. Se refuerzan así los sentimientos de injusticia, desvalorización, etc…

¿Cómo saber si estoy siendo asertivo?

A veces, si no somos asertivos, tenemos la tendencia a aceptar y no confrontar la opinión de los demás. Para detectar si estás siendo honesto contigo mismo, puedes hacer un ejercicio de lectura de conciencia corporal. En el caso que no deseemos algo que se nos propone, se nos cierra el estómago, se nos seca la boca e incómoda algún lugar de nuestro cuerpo, y eso es porque no estamos siendo libres para opinar y decidir. Asumir lo que no deseamos realmente es un acto que nos perjudica más de lo que imaginamos a nosotros en primer lugar, y a la larga también tiene consecuencias negativas en el desenlace de la propia situación vivida. 

¿Por qué ser asertivo?

Cuando piensas de un modo asertivo, te expresas también asertivamente y entonces  la vida te va mejor. Mejoran las relaciones, eres más eficiente, productivo, aumenta tu autoestima y se está más cerca de alcanzar los objetivos que uno quiere.

Regla número 1: Para respetar la opinión de los demás, primero debes respetarte a ti mismo. Ten un buen concepto de ti mismo: Se lo transmitirás a los demás. Es importante tener autoestima. Recuérdate a ti mismo que eres tan importante como los demás. No te dejes intimidar.

Regla número 2: La asertividad tiene mucho que ver con la comunicación y con cómo nos comunicamos. Y a su vez la comunicación es un reflejo de cómo nos sentimos. Existen muchos modos de mejorar nuestra comunicación. Influye nuestro carácter, el cómo somos, que se ha forjado con los modelos adquiridos y experiencias de vida, y también es fruto de las circunstancias particulares del momento actual. Por ejemplo, no es lo mismo tener un jefe asertivo, que otro agresivo, así pues el modo en cómo abordarlo requiere una visión personalizada, debido a sus componentes particulares.

Algunos consejos Asertivos

    • Tener el objetivo claro: Para ser asertivo se requiere previamente reflexionar y conocer qué es aquello que uno quiere. Que está dispuesto hacer, hasta cuanto, a cambio de que y que no está dispuesto. De este modo se pueden marcar los límites y posicionarnos con destreza en  la comunicación, sin perder de vista nuestros objetivos.
    • Un acuerdo win-win es posible: Las relaciones no son para ganar o perder, sino que tienen como objetivo llegar a acuerdos favorables para las dos partes
    • Expresa sentimientos positivos, para iniciar la conversación: “Tus aportaciones son muy buenas, me gusta tu forma de trabajar”
    • Muestra firmeza con empatía: “Comprendo que estás muy ocupado, pero es imprescindible que tengamos la reunión acordada”
    • Da la razón en parte, pero sin ceder o cambiar tu posición. Si es posible llega a un acuerdo asertivo, admitiendo un error, pero sin generalizarlo a otras situaciones. Por ejemplo, puedes decir: “Si, me he equivocado, pero eso ha sido algo puntual, y sigo siendo un buen profesional”
    • Ganar tiempo o emplazar la respuesta: “No lo sé, tengo que revisarlo y necesito un tiempo para poder contestarte. Mañana te doy una respuesta”
    • Escuchar a la otra persona y demostrar tu interés por entenderla: Si me surgen dudas, o no estoy de acuerdo, pregunto, por ejemplo: ¿A qué te refieres con esto?
    • Mira a los ojos cuando hables con los demás. No se trata de intimidar, si no de demostrar seguridad en ti mismo.
“Para saber decir SI, antes tienes que saber decir NO”

Di no cuando quieras decir no. No seas una persona sumisa. Defiende lo tuyo, con firmeza y paciencia. En los momentos en que no estés de acuerdo, exprésalo, con respeto, di las cosas desde cómo tú las sientes sin culpar al otro. Los demás agradecerán tu honestidad.

Decir NO

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